Nadie fue ayer,
ni va hoy,
ni irá mañana
hacia Dios
por este mismo camino
que yo voy.
Para cada hombre guarda
un rayo nuevo de luz el sol…
y un camino virgen Dios.
-León Felipe-
-León Felipe-
Cada camino es singular para cada uno siempre que lo recorramos juntos, todos expuestos al mismo haz de luz del sol. Podemos hablar de lo que hemos vivido y algo puede servirnos nuestro testimonio, porque hemos recorrido con Jesús tramos que pueden tener valor para los que vienen detrás y para lo que nos espera.
Sufrimos no para merecer, ni para alcanzar, sufrimos por amor, sufrimiento redentor, Dios nos amó cuando estábamos lejos y absolutamente inmerecedores de su Gracia y perdón, ni si quiera somos nosotros los que lo hemos elegido, es él, el que nos amó primero, eso es amar y estamos injertados en él, que le pidan a él cuenta de cada uno de sus ramas. Nuestras olivas son frutos alimentados con la savia única del que es, fuera de él no hay nada verdadero. Mira la cruz, mira el Camino con valor, decídete, pégate a él, déjate conducir por él y ya no te preocupes más que de ser fiel a lo que te diga él, te dará miles de ojos en el alma para reconocerlo en sacerdotes, movimientos, tus hermanos, como reconoces el olivo de lejos, así reconoces tu cuerpo, el cuerpo del que Cristo es cabeza.
Otros hermanos en diversas religiones, etc, en un momento de sus vidas son iluminados por ese rayo del único sol que puede salvar, ese rayo ilumina sus almas en la Verdad como sólo Dios sabe, a todos alcanza, tal vez no mostrándose el sol completo, Jesús, seguramente de la mejor manera para que ese hijo quiera permanecer en la luz de ese rayo, ahora queda esperar la respuesta de cada uno de ellos, rezamos para que digan sí a la Verdad, a permanecer bajo ese rayo y llegar a contemplar en la vida eterna todo el sol sin quemarse las retinas, a Dioos nadie lo ha visto, sólo el Hijo que bajó encarnándose y ese es todo Dios encarnado que siendo Dios no hizo alarde de su categoría, sirvió como el más pequeño y tomó nuestros pecados y clavó en la cruz. En la confesión ese sool nos desinfecta,arrancándonos el pecado, dejándonos inmaculados para jamás volver a pecar, fortalecidos para no volver a caer en nada.
Y no me vengas a preguntar ¿cómo es que tú puedes permanecer sin pecar?, porque te diré que es él el que nos sostiene, estamos injertados en él, él si puede y lo hace, así que si quieres lograrlo dile:
¡Hazlo tú Señor!
Mi Sol, tú eres la Luz que me permite permanecer bajo semejante astro, porque yo me someto a ti, me pego como una pegatina a tu costado y tengo el agua que limpia y la carne que me alimenta, la vida diaria
sacramental es verdadera comida y bebida. pega tu voluntad a la de Jesús, escucha y lee el evangelio y pégate a él, verás como tú también puedes, porque él que puede quiere. Quiero, queda limpio.
No te despegues, no oigas a nadie más, sólo escúchalo a él en tus hermanos, en la Iglesia, si estás vivo en la Iglesia, si permaneces sometido bajo el intenso Sol del desierto al que te lleva el mismo Dios, entonces encontrarás la respuesta, tú sólo deja vivir a Cristo en ti, el Espíritu Santo que refrescará cada palabra de Jesús, el que conduce tu vida hacia la eternidad.










