sábado, 20 de noviembre de 2010

Conducir


Vas conduciendo por la carretera, claro que es importante la carretera pero no vas viendo sólo la carretera, es más, la manera más segura es no mirar sólo la carretera.

Pongo  mis ojos en Dios.

unas veces es su misericordia
otras su bondad,
también su paciencia,
un detalle,
una atención,
un rato de luz,
otro de soledad en la cruz,
oración,
silencio,
sufrimiento y canto,

todos los días al calvario (ayuda mucho Tratado de SPedrodeAlcántara)
o lo que quiera Él que medite o rece,
tu verás
pero lo harás mucho mejor y conducirás más seguro
que si estás sólo viendo los mandamientos, mar de asfalto para caminar por la vía acondicionada, preparada, alcanzada por nuestro amado.

Ver el empedrado, el asfalto, el alfombrado, es mirar para abajo, ir de frente mirando hacia abajo, no parece sea lo más seguro, claro que no tienes que tropezar, pero el miedo a tropezar que te hace ir viendo sólo la carretera es una obsesión maligna. El número que quieras del 1 al 10, venga hermano, dime uno... ¡sólo lo cumples con amor!, contigo sólo ni hablar, pensando en sólo el mandato tampoco, pero con amor sí que puedes, pues eso, mira a tu amor, enamórate más cada día y supera cada mandato.

Que no te hablo de cumplir, no se trata de rodar, se trata de volar, los tienes que superar. Como el avión que rueda y rueda y en un momento emprende el vuelo, y vuelas, vuelas. Vale, volvamos a tierra, rueda, anda, rueda... pon tus ojos en Dios y vuela.

Lo ojos en Dios, salta sin miedo una vez y verás para siempre que es más segura la carretera con los ojos puestos en Dios, oímos la Palabra y la ponemos por obra, si amamos cumpliremos los mandamientos.

Enamorarse de Dios nos es fácil, por paradójico que parezca, porque Él no nos aplasta con su belleza y presencia, la dificultad no está en Él, ya podrás suponer, está en uno mismo, Dios nos ama, nos conoce, no nos sermonea nunca, ni una página dasta en ello, a veces nos dice en que asunto hemos fallado, pero lo hace con una mirada tal, con una forma y manera que encandila.


Míralo, mira a Jesús, mira su rostro, búscalo, muévete, no pares nunca.

6 comentarios:

Mercuzzio dijo...

¡Qué buena tu entrada!

Me gusta mucho la manera que has tenido de relacionar una experiencia tan cotidiana como es conducir y la nueva Ley del Amor que nos regaló Jesucristo. Es genial. Te podrá sonar raro, pero uno de los lugares favorecidos para el encuentro con Dios es el coche. ¡No habré orado y obtenido respuesta de veces mientras conducía! Sólo hay que mirar, como bien dices, de vez en cuando más allá del asfalto.

Un saludo.

Miriam dijo...

Me ha encantado la relación de las distintas características de Dios en las que centrar los ojos.
Y volar¡¡¡ Me decian hace poco que ser cristiano no es solo cumplir la doctrina, ni siquiera también ser caritativo. Hay que dejar que Cristo reine en nuestro corazón

Y volar¡¡ Volar en esa mirada del Señor.
Gracias

Gran Visigoda dijo...

Me ha encantado tu entrada, los largos viajes por carretera siempre han sido para mi un tiempo maravilloso que dedicar a la meditación, a la busqueda de Dios en los paisajes, a la oración y acción de gracias...

"no se trata de rodar sino de volar hacia Él..." eso es volar, alcanzarle y quedarse a su lado...
gracias.

Claudia dijo...

Saludos Hermano,

Así es, para llegar a Jesucristo lo difícil es entender que el obstáculo se encuentra en nuestro ser, más Cristo sabe persistir y esperar a que le veamos; viajar en el pensamiento y corazón, eso es volar.

Muy claramente lo expresas, gracias.

Felicitas dijo...

Viva Cristo Rey!
Un Rey que lo es, sin imponerse.
Pero, ¡cómo impone Su Majestad Divina!

Theo dijo...

Hola hermano Mercuzzio, el aislamiento que proporciona el coche permite esos ratos intensos.

Hola hermana Miriam, así es que reine verdaderamente con poder.

Hola hermana Gran visigoda, aspecto final importante, quedarnos ya con Él.

Hola hermana Claudia, viajar en el pensamiento y el corazón al sagrario de la parroquia en el cuarto un rato antes de dormir, buena idea.

Hola hermana Felicitas. ¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!

Gracias por comentar hermanos.