viernes, 26 de abril de 2013

El Rosario




Es como tomar a Mamá de la mano, sabes que  estás seguro.

Es recorrer cada misterio descubriendo nuevos matices y ocasiones para vivirlo, exploras la vida.

Es un reparador de grietas, quita legañas de los ojos y la cera de los oídos.

Es rezar con sosiego y amor por la Iglesia, formas parte de la familia de Dios que te bendice.

Es  acordarte de los difuntos que batallaron, los que peor lo pasan ahora, tus hermanos gays más despistados, los que están hoy desanimados, los que soportan injusticias y desprecios, sientes que los brazos se alargan hasta abrazar a cada uno y que otros los alcanzan donde tú no puedes.

Es pasar las cuentas como quien quisiera delicadamente sanar todo corazón herido.

Es una costumbre muy sana, que puedes practicar para fortalecerte en cualquier momento.

Es un coro de dos voces con la madre y los hermanos de Jesús.

Es la mejor preparación para la Eucaristía, la bienvenida a la Virgen.

Es un hábito que desengancha.

Es un arma que hace temblar a tu enemigo.

Es la estufa de los mendigos.

Es un teléfono que te permite pedir auxilio inmediato al cielo.

Es un amable huesped de mi bosillo.

Es suave y otras veces áspero.

Es un equipo resucitador, vuelven a la vida.

Es una ronda del mejor vino, la alegría de vivir en paz.

Es un ejercicio de caligrafía, te entiendes mejor.


Es una ocasión para escuchar y hablar con el niño Dios.



¿Para ti qué es?




2 comentarios:

Felicitas dijo...

El Rosario es un puente hermoso hacia la Vida de Dios. Es un arma mortífera contra la antigua serpiente. Es un canto de alabanza a la Madre que rememora los momentos importantes de su vida terrena.
Procuremos rezarlo con frecuencia, aún si se pudiera, cada dia.
Un abrazo, Theo.

Anónimo dijo...

cursi